martes, 18 de junio de 2013
La Varsoviana soviética (Варшавянка- Varshavianka)
lunes, 25 de marzo de 2013
Entrevista con Irina Malenko, autora del libro "Soviética"
miércoles, 17 de octubre de 2012
Entrevista con Nikolai Leónov agente de la inteligencia rusa y conocido del Che
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Convertirnos en revolucionarios, el escalón más alto de la especie humana
martes, 24 de enero de 2012
En la URSS todos teníamos suficiente sol y pan
miércoles, 10 de agosto de 2011
69 aniversario de "El partido de la muerte"

domingo, 3 de julio de 2011
El preludio de la Revolución: "La rebelión del Potemkin y el torpedero N-267"

jueves, 4 de noviembre de 2010
Habitantes de Yaroslavl recibieron un saludo comunista de sus antepasados

Tomado de Russia Today
lunes, 25 de octubre de 2010
Tanya Sávicheva y el diario infantil más amargo de la guerra





Tomado de Kurioso
sábado, 23 de octubre de 2010
Documental: "Ellos vencieron al fascismo"
jueves, 8 de julio de 2010
Según las leyes del internacionalismo

lunes, 8 de marzo de 2010
Clara Zetkin, ejemplo de mujer trabajadora en lucha por el Socialismo

domingo, 31 de enero de 2010
Lecciones históricas de la construcción socialista
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Lo que perdieron los alemanes del este tras la caída del muro


El 9 de noviembre de 1989, cuando cayó el muro de Berlín me di cuenta que la unificación alemana sería en breve, fue un año después. Esto significó el final de la República Democrática Alemana (RDA), país en el que yo nací, crecí, di a luz a mis dos hijos, obtuve el doctorado y disfruté de un trabajo satisfactorio como profesora de literatura inglesa en la Universidad de Potsdam. Por supuesto, la unificación trajo consigo la libertad de viajar por el mundo y, para algunos, más riqueza material, pero también trajo consigo la desintegración social, el desempleo generalizado, las listas negras, un fuerte materialismo, así como una demonización del país en que vivía. Para muchos fue un desastre más que un acontecimiento de celebración.
Sólo dos ejemplos. Mi mejor amigo, un profesor de lengua extranjera, perdió su trabajo y lo introdujeron en la lista negra, ya que, en el momento de la caída del muro, estaba enseñando en una escuela de leyes del gobierno. No era miembro del partido. Después de mucho esfuerzo, logró encontrar un trabajo ayudando a jóvenes excluidos, sin contrato fijo y con un salario mucho más bajo. Mi hermano, que tiene un doctorado en filosofía de la ciencia, perdió su trabajo de investigación en la academia y desde entonces sólo ha sido capaz de encontrar empleos temporales mal pagados.
Poco se conoce sobre lo que pasó en la economía de la RDA cuando cayó el muro. Una vez que la frontera estaba abierta, el gobierno decidió crear un fondo fiduciario para garantizar que "las empresas de propiedad pública" (la mayoría de las empresas) se transfirieran a los ciudadanos que habían creado la riqueza de esas empresas. Sin embargo, pocos meses antes de la unificación, el gobierno conservador recién elegido entregó la administración fiduciaria a personas de la Alemania occidental, muchos de los cuales representaban los intereses de las grandes empresas. La idea de "propiedad pública" de empresas que iban a ser transferidas a los ciudadanos fue discretamente apartada. En lugar de esto, todas las empresas fueron privatizadas a una velocidad vertiginosa. Más del 85% fueron adquiridas por alemanes occidentales y muchas se cerraron poco después. En el campo 1,7 millones de hectáreas de tierras agrícolas y forestales fueron vendidas y el 80% de los trabajadores agrícolas perdieron su trabajo.
En julio de 1990, cuando aún existía la RDA, una apresurada "unión monetaria" se introdujo con el resultado de que la economía de la RDA se hundió en la bancarrota. Antes de la unificación con Alemania Occidental un marco occidental valía 4,50 marcos de la RDA, sin embargo, con la unión monetaria se fijó en la paridad con un tipo de cambio de un marco por un marco. El resultado fue que los productos de exportación de la RDA subieron de precio en un 450% de la noche al día y ya no eran competitivos; el mercado de exportación (39% de la economía) se hundió.
Un gran número de trabajadores perdieron sus puestos de trabajo, pero también lo hicieron miles de investigadores y académicos. Tras un proceso de investigación de antecedentes políticos en instituciones de investigación y científicas, hubo una purga de más de un millón de personas tituladas que perdieron sus puestos de trabajo. Esto constituye aproximadamente el 50% de ese grupo, creando en el este de Alemania el porcentaje más alto de desempleo profesional en el mundo, todos los rectores universitarios y directores de empresas estatales, así como 75.000 docentes perdieron sus puestos de trabajo y muchos de ellos fueron puestos en las listas negras. Este proceso supone un fuerte contraste con lo ocurrido en Alemania occidental al terminar la guerra, cuando solo algunos pocos nazis fueron tratados de esta manera.
En la RDA, todos tenían garantizado jurídicamente la tenencia y propiedad de las casas donde vivían. Después de la unificación, 2,2 millones de reclamaciones por parte de no ciudadanos de la RDA se hicieron sobre estas casas. Los ciudadanos de la RDA perdieron muchas casas donde habían vivido durante décadas, lo que hizo que hubiera un gran número de suicidios. Irónicamente, las reclamaciones de restitución a la inversa, por los alemanes del este sobre las propiedades en el oeste, fueron rechazadas por "fuera de tiempo".
Desde la desaparición de la RDA, muchos de sus ciudadanos se han dado cuenta y lamentan que las "conquistas sociales" que disfrutaban fueron desmanteladas: el pleno empleo social y la igualdad de género, la ausencia de miedo existencial, así como los alquileres subvencionados, el transporte público, la cultura e instalaciones deportivas. Lamentablemente, el colapso de la RDA y el socialismo real se produjo poco antes del colapso del sistema de "mercado libre" occidental.
martes, 3 de noviembre de 2009
La corrupción es la base del capitalismo

Tomado de: http://civilizacionsocialista.blogspot.com/
Leonid Kalashnikov
Politrussia.ru
Traducido del ruso para Rebelión por Josafat S. Comín
El secretario del CC del PCFR Leonid Kalashnikov tomó parte en la “mesa redonda” en la redacción del portal “Prensa libre”, dedicada a la lucha contra la corrupción. En la tertulia, en la que participaron representantes del partido Rusia Justa, de organizaciones sociales y empresariales, Kalashnikov defendió el punto de vista de los comunistas acerca de este candente problema que tanto preocupa a la sociedad.
Mis oponentes en esta mesa redonda, o no ven o no pueden- debido a sus ideas políticas- reconocer lo evidente: bajo el capitalismo la corrupción es por principio invencible. De hecho, la corrupción es una de las bases de la existencia del capitalismo.
Por un lado tenemos al capitalista que puede legalmente obtener unos beneficios que superan en miles de veces los ingresos de la mayoría de los ciudadanos. Y por otro, encontramos al funcionario, cuyo salario es bueno en comparación con los míseros ingresos de los pensionistas y maestros, pero que es muy inferior al del capitalista. Y por cuanto ningún país en el mundo puede hoy renunciar a la regulación de la economía por parte del estado, este funcionario toma decisiones de las que dependen los negocios del capitalista. Con eso es suficiente. Estos dos personajes simplemente no pueden evitar incurrir en conductas corruptas.
Por eso, ya podemos discurrir las leyes anticorrupción que queramos, que luego los diputados vendidos las vaciarán de contenido en el parlamento, mientras los funcionarios corruptos terminarán de anular su cumplimiento de la forma más efectiva. Podemos crear nuevos órganos de control anticorrupción. Y por encima, nuevos órganos para controlar a los controladores. Pero en el capitalismo, todo esto no hará sino incrementar el número de funcionarios que aceptan sobornos.
Por eso toda la campaña actual del gobierno de lucha contra la corrupción no deja de ser mera propaganda, palabrería hueca.
En la Rusia de hoy día, la mayor parte del beneficio capitalista tiene su origen en la corrupción. La fundación “INDEM” calculó el volumen de sobornos que los funcionarios reciben de los empresarios en 318 mil millones de dólares al año. Y no es una cifra que se hayan sacado de la manga; la han obtenido entrevistando a un gran número de hombres de negocios. Pero estoy convencido que una cifra similar la podemos encontrar en el mercado de la corrupción dentro del mundo de los negocios. Allí cualquier acuerdo va acompañado muy a menudo de sobornos y “agradecimientos”. Por ejemplo, nadie me negará, que la mayoría de los proveedores de productos de alimentación tiene que pagar sobornos para que sus productos terminen en los mostradores de las cadenas de supermercados. Luego vendrán los “pagos en agradecimiento” por haber abonado la mercancía en el plazo acordado. Y todos estos sobornos y agradecimientos, se acaban cargando en el precio final, claro está. Y es el consumidor el que a fin de cuentas acaba pagando. Así vemos como un litro de leche, comprado al productor por 8-10 rublos, acaba costando 30-50 en la tienda.
A modo de comparación, pensemos que en el año más boyante previo a la crisis, el 2007, el beneficio de todas las empresas rusas ascendía a 200 mil millones de dólares. Es decir que la cifra de ganancia oficial capitalista es varias veces inferior a la del mercado de la corrupción. ¿Alguien puede pensar que se puede vencer la corrupción en el capitalismo?
La señora Panfílova (directora del centro “Transparency International Russia”) asegura, sin inmutarse, que a lo largo de la historia de Rusia, nunca se ha luchado contra la corrupción. Debemos concluir entonces, que hemos de ponernos los pantalones y salir corriendo a aprender a luchar contra la corrupción en los comúnmente conocidos como países “civilizados”. Aportan mis contertulios índices de corrupción confeccionados por organizaciones internacionales supuestamente independientes. Vean las tablas: la primera veintena son casi todo países integrantes de la OTAN. Mientras que los países sobre los que Occidente presiona, aparecen en los puestos vergonzantes. Como diciendo: los que están hasta el cuello de corruptos son ellos. ¿Alguien puede pretender que creamos en esas estadísticas?
¡Pero fíjense a quién nos ponen de ejemplo!, ni más ni menos que a los EEUU, donde el hasta hace poco número dos, Richard Cheney vendía a través de su compañía Halliburton combustible para las tropas destinadas en Iraq, a precios por encima de mercado. Y se libró como si nada. Cierto que a gente menos importante si la pueden meter en la cárcel. O por ejemplo John Cockerham funcionario del Pentágono implicado en sobornos multimillonarios. Pero en los EEUU los miembros de la élite gobernante pasan con total naturalidad de ocupar cargos en la administración a sentarse al frente de importantes corporaciones. ¿Y es ese un ejemplo para todo el mundo de lucha contra la corrupción?
No es ahí señores donde han de buscar la medicina contra la corrupción. El PCFR en su programa con el que se presentó a las elecciones locales de Moscú, proponía la creación de una Inspección social anticorrupción con todas las competencias, que funcionase de modo rotativo a imagen de los tribunales populares. Es decir, una Inspección compuesta por gente de a pie, en lugar de funcionarios, a los que mientras realicen la función de inspectores se les compensaría su salario en su lugar habitual de trabajo. Se podrá decir que sería una inspección no profesional. Pero lo importante aquí es que no sea gente que pertenezca a la nómina de funcionarios. Tendrían el sentido común necesario para destapar los casos evidentes de corrupción. Seguiremos insistiendo en esta idea. ¿De dónde la hemos sacado? Bueno, no deja de ser un “Rabkrin”-Inspección de obreros y campesinos, creada por iniciativa de los comunistas en 1920- actualizado. Durante toda la época soviética funcionaron organismos similares. Desde 1934 en el trabajo de control estatal participaron decenas de miles de diputados de los soviets locales, representando a todas las capas de población.
Por supuesto que no se puede decir que en la URSS no hubiese corrupción. La había, sobre todo en las repúblicas que integraban la unión. Pero en comparación con el desmadre actual, es como la noche y el día. Debemos comprender algo muy sencillo: para el socialismo, la corrupción es como una enfermedad infantil, mientras que para el capitalismo, la corrupción es como el esqueleto. Y a un organismo vivo no le puedes arrancar el esqueleto.
De manera que el único modo de vencer a la corrupción es recuperando el socialismo. Pero mientras, hay que implicar al máximo a los ciudadanos en la lucha contra la corrupción.
jueves, 22 de octubre de 2009
Zsuzsanna Clark habla sobre su vida feliz durante el comunismo







